sábado, 8 de mayo de 2010

escoba

Fulminante como rayos de sol,
incrustadas en el aire como el tabaco que tu abuelo solía fumar;
y la muerte del artista, que se perdió esta mañana.
Aléjame como Plutón, y no quisiera saber más;
y mata a aquella maría que ahorca sin dejar ninguna lasaña cosida,
trae aquellos pétalos que dejaste en tu casa,
Y dale gaseosa aquel enfermo.
Conviértete en aquella víctima, y luce como tu alma se lastima,
Cruda como la yema de huevo, cósete y quémate en aquel infierno,
Relájate entre escombros, y vuelve incendiar la melancolía,
que se enfría en suspiros que te deja esta vida.
Como recuerdo cantar, y la vieja ánima aplaude sin cesar,
con los continuos obsequios que inundaban mi alcoba, como un terrible manantial,
y la otra en aquella esquina, con su continua triste sonrisa, apartada de su vida,
¿Qué aremos mañana si no te vas a levantar?
¿Qué le tiraremos al sabueso si no te pones a llorar?
enmudece si tu aliento nos llegara a importar,
enmudece si mi sátira sea verdad,
Nuestras voces transcurren como en babilonia,
y la ironía vuelve más ricos a la audiencia que yace aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada