viernes, 17 de diciembre de 2010

mi madre con exceso de velocidad y yo paranoico en el auto.

danza de los viejitos

olvídate si estás aquí,

tus ojos se acomodan a la suave brisa de tu rostro,

pánico escénico caen claveles tras la fobia dulce y gris,

nacer y yacer en el suelo de mis hombros,

ni una espina ni siquiera la de tu esposo,

amargadas sus palabras,

los cielos rojos, perdidas las nubes de un ciego sordo,

y cortar las flores entre tus ojos,

y sembrar las flores de un futuro remoto.

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